
Marzo de 2011
Recorrida por lotes agrícolas bajo riego ubicados en la zona circundante de Río Cuarto.
Programa "Palabra Rural".
Bloque 1: Una campaña que permite valorar la práctica del riego.
Gracias a la gentil invitación de los profesionales técnicos de la empresa Aseagro, pudimos participar de una recorrida por lotes agrícolas bajo riego ubicados en la zona circundante de Río Cuarto.
Unos cincuenta productores y técnicos acompañan la comitiva liderada por los ingenieros agrónomos Claudio Ochoa y Mauro Uberto, ambos especializados en el manejo de campos con regadío, a través de la gestión de numerosos datos tomados convenientemente en los lotes.
La elección de los equipamientos para tomar mediciones correctas es un factor clave en esta práctica, para esto no sólo es necesario hacer uso del instrumental más adecuado y tomar en cuenta los detalles de su instalación, sino saber interpretar cada uno de los registros para obtener finalmente una gestión de riego de la que siempre se tendrá rentabilidad.
Para ello es imprescindible echar mano a una buena agronomía del riego, según lo dice el ingeniero Ochoa en las palabras de presentación de la recorrida, a la que han asistido productores regantes y otros que han decidido realizar la inversión en equipos para valorizar sus establecimientos y asegurar la producción.
Ochoa remarca la conveniencia de la técnica, con la necesaria consideración que debe venir con el paquete completo de conocimientos de manejo, que también incluye la incorporación de fertilizantes, más un control intensivo de plagas y malezas.
Entre los asistentes se encuentra el ingeniero Gustavo Torre, que se iniciara muy tempranamente con la técnica, por lo tanto valora sus beneficios, fundamentalmente si se lleva a cabo con un seguimiento profesional que optimice el recurso. “La técnica requiere especialización, por lo tanto hay que saber delegar en quienes han incorporado tecnologías y conocimientos para llevar adelante el seguimiento de los cultivos, fundamentalmente el maíz, que resulta de una complejidad mayor en cuanto a la faz nutricional”, afirma Torre.
También Carlos Becerra, profesional de agronomía que es asesor del establecimiento San Bernardo (Alejandro Roca, Cba.), donde se riegan unas 500 hectáreas, considera la posibilidad para el futuro de hacer riegos estratégicos, con el fin de evitar las perniciosas voladuras a las que se ven sometidos los suelos de la región, en particular las lomas y las partes más expuestas.
Cuantificar las variables edáficas es crucial para conocer cabalmente qué está pasando con el agua provista a través del riego, y este es el tema en que se centra el Ing. Agr. (MsC) Mauro Uberto para justificar, con herramientas técnicas contundentes, el momento en que se debe encender el equipo; “si uno dice que se pueden obtener 150 quintales con 100mm de riego, y se aplican 200mm obteniendo el mismo rendimiento, los resultados económicos serán totalmente distintos; por lo tanto, no hay mejor forma de desprestigiar el riego que usarlo mal”, afirma Uberto.
Entrevistados:
Ing. Agr. Carlos Becerra - Asesor Establecimiento “San Bernardo” - Alejandro Roca (Cba.)
Ing. Agr. Gustavo Torre - Asesor agronómico
Ing. Agr. Claudio Ochoa - Empresa Aseagro - Laboratorio Fertilagro
Ing. Agr. (MsC) Mauro Uberto - Empresa Aseagro - Laboratorio Fertilagro
Texto: Gabriel Varela
Bloque 2: El monitoreo de la humedad del suelo, clave para lograr máximos rendimientos.
La Estancia “Charras”, ubicada en cercanías de la localidad homónima y a unos 40 kilómetros al norte de la ciudad de Río Cuarto, está conformada en su mayoría por suelos arenosos, del tipo de los Haplustoles Énticos tan frecuentes en el sur cordobés.
Representa, por lo tanto, un ambiente más bien lábil ante procesos erosivos, aunque con gran respuesta a las prácticas de riego y fertilización. En estos escenarios de suelos arenosos y con baja retención de agua, si las lluvias no resultan oportunas, los cultivos entran rápidamente en estrés hídrico, lo que muchas veces sentencia los rendimientos prematuramente.
Esta descripción la realiza el ingeniero agrónomo Julio Priotti, supervisor de campos de AGD, que defiende la inclusión del cultivo del maní dentro del esquema de rotaciones del establecimiento. “Es el cultivo que nos demanda menos milimetraje de riego, en comparación con los demás, se podría concluir que es el que menos hemos regado históricamente, sin embargo ahí está cada año: produciendo”, asegura Priotti.
La Estancia “El Durazno” representa un caso parecido en cuanto al tipo de suelo dominante, allí se comenzó a regar por primera vez en esta presente campaña agrícola de granos gruesos, arrojándose una lámina inicial para la puesta a punta del equipo de 52 milímetros.
El establecimiento es la morada misma de la Escuela Agrotécnica Salesiana “Ambrosio Olmos”, donde su director, el Padre Juan Carlos Cavallera nos comenta que en sus aulas, la Escuela ofrece el Ciclo Básico Unificado (equivalente al EGB 3) y el Ciclo de Especialización (Polimodal), otorgando el título de Bachiller y Técnico de Nivel Medio en Producción de Bienes y Servicios, Especialidad Agropecuaria.
Este título, que implica una fuerte formación práctica en agricultura y ganadería, tambo e industria láctea, producción porcina e industrias cárnicas, granja, huerta y apicultura, maquinaria y mantenimiento de instalaciones rurales, resulta un imán de atracción para los productores y empresarios rurales, que en un contexto de expansión del agro, recurren a la EAS por su prestigio en la formación de recursos humanos.
Pero no sólo la formación agraria distingue a los egresados de la escuela salesiana; "Podríamos presumir de la formación técnica de los chicos, pero la verdad es que más se destacan por las condiciones humanas, allí es donde más se distinguen", afirma con orgullo el Padre Cavallera.
El ingeniero agrónomo Claudio Vignolo es el encargado de producción primaria de la EAS, y ya ha calculado con exactitud el costo que significa cada milímetro de riego para el centro educativo que representa y del cual ha sido alumno: 0,81 U$S incluida la amortización, lo que expone un valor más que aceptable por lámina para los costos que se manejan habitualmente en esta materia.
Los nobles suelos de la región tan sólo necesitan ese empujoncito hídrico en los meses de mayor déficit, como diciembre y enero, para que entreguen todo de sí para ir en búsqueda del máximo potencial de rendimiento. Como dice el ingeniero Vignolo: “Los nutrientes están, la genética también, tan sólo nos hacía falta cubrir el bache de agua en el momento justo”.
Entrevistados:
Ing. Agr. Julio Priotti - Supervisor de Campos de AGD
Padre Juan Carlos Cavallera - Director de la Escuela Agrotécnica Salesiana “Ambrosio Olmos”
Ing. Agr. Claudio Vignolo - Encargado de Producción Primaria de la EAS “Ambrosio Olmos”
Texto: Gabriel Varela